viernes, junio 29, 2007

Críptico (Crescendo)

La primera noche me conservé en los hielos. Cuando la ciudad se vació estuve toda la madrugada buscando un disfraz de Colombina por galerías encharcadas.
La segunda noche tenía los labios llenos de sombra todavía. Me llamaron por mi nombre pero lo negué tres veces.
La tercera noche la reina fue destituída y se convirtió en una extranjera en su propio salón del trono.
La cuarta noche regresé de Maine sin brújula después de muchas noches esperando en el puerto. Encendieron el faro y comenzaron a quitar la nieve sobre la superficie del océano.
La quinta noche, al extender la mano, me topé con el inesperado fantasma de los corredores que no abrí a su debido tiempo. Burlándose, me devolvió los mapas que desprecié una vez.
La sexta noche se rompieron a la vez los cristales de cada calle.
La séptima noche fue cuando ardimos.

martes, junio 26, 2007

Fruta sombría

Profunda noche azul que se derrama. Y después, recién amanecida, te tuve en mi cama cuando el cielo estaba profundamente malva.
Algo me arrastra, y mi sangre flota en la niebla. Algo se adentra, algo me expulsa de mí misma, algo ha vuelto mis órganos ingrávidos.
Algo se está levantando, ¿no lo notas? Dulce y amargo como la primera raya bajando por la garganta.

jueves, junio 21, 2007

Rara vez


Yo era el gángster que por las noches esperaba en los bajos de un rascacielos de Chicago. Salía humo de las alcantarillas y cubría toda la calle a ras de suelo. Desde las escaleras del puente me quedaba mirando el paso elevado de los trenes y luego seguía el sonido de un Ford Cabrio color negro por los aparcamientos subterráneos. Y ella, mientras, estaba en un despacho, cruzada de piernas, la mano sujetando la barbilla y todo el pelo cayéndole por la cara, y ni siquiera le faltaba el humo del cigarro ni el auricular descolgado del teléfono para ser la imagen perfecta de la chica del gángster que es capaz de engañarle hasta volverle loco.

martes, junio 19, 2007

Paradigma

Sucede en ocasiones que la palabra escrita se desvanece entre temblores de tierra y construye túneles hacia el pasado. Cuando esto ocurre suele ser impresionante, abrumador. Una desolación de plumas en la que echarse a dormir.
Muy bien podría serenarme un instante y admitir que todo está llegando cuando tenía que llegar, ni más tarde ni más pronto, que nada está tardando ni se está anticipando demasiado, que todo está cobrando sentido en su momento y los minutos están funcionando con una precisión cósmica. Bien podría admitir que algo así es compatible y es real, que algo así puede mover el eje de rotación de la tierra sin desplazarlo ni un milímetro, porque reconocerlo y calmarse sería algo tan cómodo, tan fácil…
La cuestión es que no sé de cómputos ni fechas ni de bucles temporales, y menos aún de protocolos ni de paradigmas… la cuestión es que no tengo la menor idea de hacer encajar los días donde deberían estar siguiendo un canon lógico porque los calendarios siempre han sido puzzles móviles… la cuestión es que si volviera a cumplir 13 años mañana mismo me resultaría maravilloso y terrorífico cambiarlo todo y no cambiar nada… y así me dejo hacer, sin esperanzas, sin nada más sobre las manos, porque de repente el mundo es un concepto que está empezando a quedarse muy pequeño para quien resiste solo en lo alto de su pirámide blanca.
La palabra escrita forma túneles que son máquinas del tiempo, y el viaje ha sido como un círculo perfecto. Más allá, oscuro e implacable color de incertidumbre. A dónde tengo que ir ahora.

sábado, junio 16, 2007

Walk on Vanity Ruins



Ahora, dejando poco a poco atrás los meses de sombra, sería justo suponer que lo que se extiende delante no debe ser más que la cuesta hacia abajo y las tardes en tejados donde todo lo abarca la luz.
Pero vuelvo al Hotel de la Niebla, me empeño en pasar allí alguna que otra noche. La misma habitación de siempre, aunque quisiera salir de ella y abrir otra puerta sería imposible. El recepcionista conoce a todos sus huéspedes; nunca sonríe, pero nos mira con comprensión y lástima al entregarnos las llaves. El tiempo permanece detenido allí, la niebla alrededor hace imposible distinguir cada momento del día. A cualquier hora niebla baja. El mismo ambiente enrarecido. Mañanas congeladas como el invierno ruso.
Bajé del coche y cerré la puerta. Nadie. Ningún sonido. Caminé despacio hacia la entrada principal. Ni siquiera deseaba estar allí, pero ya era demasiado tarde: a mi espalda la carretera se había vuelto circular de nuevo.
Líneas hechas con el dedo en los cristales empañados. Relojes y llamadas telefónicas interrumpidas. Pequeños reflejos grises sobre las paredes; el silencio prolongado durante horas en las escaleras. Para quien ha llegado hasta allí, desposeído de hogar y de calma, no existe punto de retorno aunque el tiempo comience a mostrarse amable. La memoria golpea con fuerza tras sus barrotes, y a los huéspedes del Hotel no les está concedido el descanso ni siquiera cuando más grande se hace el anhelo de la paz, la constancia irreparable de la pérdida. El Hotel conoce su triunfo, mantiene su color y sus formas exactas, permanece silencioso a cualquier hora del día, y simplemente espera.




viernes, junio 15, 2007

Dientes largos

Decidió que el rojo era el color perfecto: con él no pasaría desapercibida. Entró en El Bosque y disfrutó en silencio cada una de las miradas hambrientas de los lobos.

lunes, junio 11, 2007

Variación enigma


La tarde en que el mundo se inundó teníamos 13 años recién cumplidos y un perro nos perseguía. Empezó a romper de nuevo la tormenta cuando estábamos saltando la alambrada. Corrimos. Corrimos. Y poco después de colarnos por la noche en la piscina mi amigo Sherlock confesó: “Querida Maine, ésta es la primera vez en mi vida que no voy a saber resolver un caso”. Y eso que en Agosto se descubren siempre todos los misterios. Al menos la amistad entre caballeros era todavía un proceso digno de ritualizarse.

sábado, junio 09, 2007

Rigor mortis

Aquel verano me dejaste la boca llena de espigas que pinchaban. Ahora las horas de la noche caben en pequeñas cajas.
Cuando llegue el hermanito rubio con sus pequeñas alas cubiertas de musgo, ¿te quedarás conmigo?
Tarde, Maine, tarde como siempre.

martes, junio 05, 2007

South of Nowhere


Pese a todos los tópicos, la chica popular y la que todavía es virgen, el maquillaje perfecto en caras perfectas, el hecho de que el instituto siempre esté al lado de una playa o de un porche donde mantener conversaciones inverosímiles por las noches, y lo fácil que parece ser la vida real en la ficción, ésta, y aquí va una pequeña confesión sin que sirva de precedente, es la serie que me habría gustado ver con 16 años. Es tan acogedora la anagnórisis.

domingo, junio 03, 2007

Durmientes

“No seré de nadie”, fue lo último que pensó Aurora.
Y al cabo de los cien años, el Capitán, envejecido y exhausto, encontró el torreón donde dormía la causante de aquella Guerra.