Llevo días actuando de vigía, observando el cierre de los locales desde la parte más alta de cada avenida, y sé que las peores noches son ésas en las que todo se repite.
Hoy comienzo mi ronda nocturna con el zarpazo en el costado más vivo que nunca. A veces permanece calmado en un silencio más efectivo que el pálpito. A veces me desangra, y las drogas no hacen efecto. Ni siquiera las drogas pueden doblegar a los fantasmas que se hacen fuertes.
Porque aún no estoy curada. Conduzco, esta noche, hacia la boca del invierno. Y dudo que quisiérais acompañarme todavía si supiérais todo lo que no digo.
viernes, septiembre 28, 2007
lunes, septiembre 24, 2007
Todo el humo
Salgo del salón azul para dejar de verte, y tú, como los vampiros, te quedas despierta por las noches frente al largo micrófono negro con los labios desbordados de rojo. Me has visto abandonar mi mesa y alcanzar la calle, has seguido con los ojos el camino hasta mi casa. Apoyas la cabeza contra la pared y bailas, y entonces la noche se detiene y todas sus criaturas querríamos ser la pantalla sobre la que te proyectas.Comienza a salir el sol y te metes en mi cama, y, como los vampiros, no tienes ninguna piedad y absorbes cada gota de mis últimas horas de sueño.
miércoles, septiembre 19, 2007
Absenta
El día que consiga escapar por fin de Maine será casi como una broma de mal gusto. Soplará viento del este, y todas las veletas de los tejados se girarán para escalar sobre los hombros del cielo. El día que huya de Maine no quedarán carreteras suficientes, ni orillas suficientes en la noche, y la memoria no necesitará estar encadenada y entre rejas porque se habrá calmado al fin y ya no supondrá un peligro dejar la puerta abierta.En la espera, de momento, lo único que puedo hacer es dedicarle este día a Hermes, mi dios rector, de quien he heredado el caduceo y las sandalias aladas.
lunes, septiembre 17, 2007
Gatos blancos
Estoy a punto de llorar por algo. Una sola visión ha trastocado todos los esquemas que tanto trabajo me ha costado levantar estos últimos meses. ¿Seríamos acaso los mismos si no nos hubiera faltado nada desde el principio, si todas nuestras ausencias estuvieran cubiertas?
Tenía cuatro años, rubia como la luz, y la casa estaba a oscuras. Había un monstruo detrás de cada esquina y debajo de cada mueble un ataúd, y al final del pasillo una pequeña ventana por donde entraba sin ruido la luna.
Si todas nuestras muertes no hubiesen existido nunca, si desde el principio todo hubiese sido advertido, ¿qué trabajo habría quedado por hacer a lo largo de los días hasta llegar a donde estamos? No seríamos los mismos, seríamos gatos blancos que brillan en la oscuridad y se esconden para no tener que decir nada.
Esta noche, alguien conmigo. Pero sola como el centro exacto del océano.
Tenía cuatro años, rubia como la luz, y la casa estaba a oscuras. Había un monstruo detrás de cada esquina y debajo de cada mueble un ataúd, y al final del pasillo una pequeña ventana por donde entraba sin ruido la luna.
Si todas nuestras muertes no hubiesen existido nunca, si desde el principio todo hubiese sido advertido, ¿qué trabajo habría quedado por hacer a lo largo de los días hasta llegar a donde estamos? No seríamos los mismos, seríamos gatos blancos que brillan en la oscuridad y se esconden para no tener que decir nada.
Esta noche, alguien conmigo. Pero sola como el centro exacto del océano.
jueves, septiembre 13, 2007
Tierra Prometida
martes, septiembre 11, 2007
NeverLand
Y por fin, después de ser súbitamente alzado en el aire y perder el contacto visual con su madre, el pequeño Peter cayó de bruces en el interior del coche de aquel hombre al que había escuchado murmurar tras los setos del parque que los niños no deberían crecer nunca.
jueves, septiembre 06, 2007
Primer Mandamiento
Los belicosos israelitas habían llegado muy lejos desde su ofensiva contra Egipto, y habían presenciado las grandes hazañas –que diríanse locuras a ojos de los hombres más sensatos- del capitán general de sus ejércitos, aquél que, según decían, había nacido entre las aguas y era capaz de gobernar los elementos.
Estratega infalible, al salir de Memfis organizó la defensa del asentamiento valiéndose de nuevos e inimaginados instrumentos inventados por él mismo que disparaban fuego; plantó cara a las tropas aliadas del Faraón desde los acantilados que se adentraban en el Mar Rojo y que daban la impresión de dividir en dos las aguas; consiguió mantener firme la moral de sus soldados haciendo lo imposible por conseguir comida y agua suficiente en el desierto; prometió a su pueblo que una vez hubieran conquistado a las tribus de Canaán se establecerían en una tierra buena y fértil y él, como rey recién investido, ejercería su gobierno con sabiduría y justicia y su dominio llegaría a extenderse hasta más allá de las cuencas del Tigris, allí donde las soberbias reinas de Babilonia y Nínive despreciaban las costumbres israelitas.
Y todas las noches el capitán de los israelitas, aquél que, según decían, era capaz de doblegar serpientes con su cetro y había llegado incluso a hablar con el gran Baal, se retiraba, solo, a las montañas, y se le escuchaba clamar desde los confines de todos los imperios.
Y cuando los israelitas quisieron agradecerle al gran Baal sus triunfos con ofrendas presenciaron la última locura del capitán general de sus ejércitos, encaramado a la ladera del monte más abrupto, lanzando con sus propias manos grandes rocas a la multitud e implorando desesperado: “¡AMADME! ¡AMADME!”
Estratega infalible, al salir de Memfis organizó la defensa del asentamiento valiéndose de nuevos e inimaginados instrumentos inventados por él mismo que disparaban fuego; plantó cara a las tropas aliadas del Faraón desde los acantilados que se adentraban en el Mar Rojo y que daban la impresión de dividir en dos las aguas; consiguió mantener firme la moral de sus soldados haciendo lo imposible por conseguir comida y agua suficiente en el desierto; prometió a su pueblo que una vez hubieran conquistado a las tribus de Canaán se establecerían en una tierra buena y fértil y él, como rey recién investido, ejercería su gobierno con sabiduría y justicia y su dominio llegaría a extenderse hasta más allá de las cuencas del Tigris, allí donde las soberbias reinas de Babilonia y Nínive despreciaban las costumbres israelitas.
Y todas las noches el capitán de los israelitas, aquél que, según decían, era capaz de doblegar serpientes con su cetro y había llegado incluso a hablar con el gran Baal, se retiraba, solo, a las montañas, y se le escuchaba clamar desde los confines de todos los imperios.
Y cuando los israelitas quisieron agradecerle al gran Baal sus triunfos con ofrendas presenciaron la última locura del capitán general de sus ejércitos, encaramado a la ladera del monte más abrupto, lanzando con sus propias manos grandes rocas a la multitud e implorando desesperado: “¡AMADME! ¡AMADME!”
miércoles, septiembre 05, 2007
Ficción y presagios
El sueño de anoche me trajo buenos augurios. Por fin me han soltado. Ahora todas las calles de Maine me pertenecen, y voy a dedicarme únicamente a escribir hasta que se acabe el invierno. Porque para escribir sólo hace falta un latigazo o un chasquido, una explosión de cristales o el roce de un labio.
Puedo crear, y puedo crearte… y todo lo demás no encuentra cauce. Tu corazón lo tengo yo guardado en mis cajones.
Puedo crear, y puedo crearte… y todo lo demás no encuentra cauce. Tu corazón lo tengo yo guardado en mis cajones.
sábado, septiembre 01, 2007
El látigo implacable de la sangre

Caigo, cada vez que me hundo en ella, en el piadoso abismo del olvido. El cielo se deshace en agua, y tú te tumbas en mi cama sin que yo pueda tocarte. Y el sábado seré anfitriona de una fiesta donde van a reunirse mi pasado, mi presente y mi futuro; lo que pudo haber sido, aquello que fue, lo que tendrá lugar y lo que ya no podrá suceder nunca.
Mis musas se revuelven. Las noto intranquilas desde hace unas semanas, será porque nos acercamos a esa fecha y parece que se ha vuelto a cumplir la profecía. Yo también estoy nerviosa, inquieta, expectante, y sintiendo otra vez en mis dedos el poder de lanzar sortilegios que ya creía perdido.
Mis musas se revuelven. Las noto intranquilas desde hace unas semanas, será porque nos acercamos a esa fecha y parece que se ha vuelto a cumplir la profecía. Yo también estoy nerviosa, inquieta, expectante, y sintiendo otra vez en mis dedos el poder de lanzar sortilegios que ya creía perdido.
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