Un día de año nuevo mi padre me enseñó a jugar al ajedrez. No gané —nunca llegué a ganarle— pero me regaló un disco de Nat King Cole que empezó a sonar a todas horas en mi casa.
Lo apunto aquí, para que no se me olvide por qué brindar cuando den las doce.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


4 comentarios:
todo el mundo hace trampas y quien diga que nunca ha hecho, miente.
yo brindaré por seguir leyéndote y por verte en el nuevo año que entra.
todo lo mejor para ti, Maine.
besos
Por ti, reina.
Se me ocurren muchas más cosas por las que puedes brindar, en primer lugar por ser así :)
Un besazo y gracias de nuevo maine
Dios, pero qué de mariconadas se dice en estas fechas. Vamos a ver, está claro que no ganaste al ajedrez porque lo tuyo eran las "damas". Ays..que hariáis sin mi...
Besus
Publicar un comentario en la entrada