jueves, julio 24, 2008

Dile a Maine de mi parte

Que me voy a Dublín a teñirme el pelo de negro y a agradecerle a Joyce todo lo que hizo por mí.
Felices vacaciones.

lunes, julio 21, 2008

A expensas


De verdad, yo ya no sé cómo afrontar mis insufribles retahílas de farolas y tarántulas. Me puede más la nostalgia que a la dulce Jeanette y sus ojos tristes cantando eso de “me olvidarás, me olvidarás”. Olvídalo, sólo es pasado, pasado azul y cíclico como los torbellinos de Caribdis. Todo tarda en irse con el agua, y mientras tanto me puede la pendiente de lo no sucedido, la que comienza en Ciudad Esmeralda y acaba siempre a los pies de gloriosos caprichos ajenos.
Entro o no entro. Abro la caja o no la abro. Me descubro o no. Miento o no miento.
Qué podría pedirle yo al farsante de Oz: ¿cerebro, corazón, valor o volver a casa?
Atrás en el tiempo, y firmo.

jueves, julio 17, 2008

Down to the river

En el tocadiscos del porche sonaba Ella Fitzgerald, eso es todo lo que deberías saber. Y también que llegamos al caer la tarde con el pelo chorreando y que había una luz de óxido filtrándose desde los muelles. Que ví por primera vez a Marilyn atravesando un río sin posibilidad de regreso esa madrugada cuando el calor no dejaba respirar. Que pedíamos consejo pero saltábamos sobre el puente jugándonos cuánto aguantaría antes de ceder. La suerte, animal confuso.
En verano es mejor no encender ninguna luz. Dejarte caer, rendirte a la visión de un cruce de piernas y sentirte como los gatos, que antes de cazar ya se relamen.

miércoles, julio 16, 2008

La tormenta

En la nevera sólo me quedan paquetes de tabaco y aspirinas. Llevo días alimentándome de eso, pero ya no me saben igual los cigarros por las noches.
Ojalá pudiera contar quién estaba esperándome en mi portal de madrugada. No daríais crédito, yo misma pensé que había vuelto a tener un brote de la neurosis suicida que me diagnosticaron hace más de un año. Soy el fantasma de la Navidad pasada, mister Scrooge. Qué encantadores son los cuentos infantiles. Y justo al volver a casa, cuando siempre me apetece hacer algo inocente.
- Dios, es cierto lo que me dijeron… eres igual que ella.
Las palabras mágicas. Suficiente, gracias. En cuanto la parálisis me dejó reaccionar comencé a subir las escaleras hacia el ascensor.
- ¿No vas a decirme nada, Maine? Llevo años sin verte...
Pulso el botón, intento no girarme, intento que no se me note que estoy a punto de ponerme a gritar.
- Maine, por favor.
La luz del ascensor ilumina el portal. Antes de subir hasta mi nevera llena de aspirinas y dejar atrás al último fantasma que quedaba por venir a visitarme, le concedo el regalo de una sabiduría acumulada durante trece años y cuatro meses.
- No es a mí a quien estás buscando. No soy ella.
Y es un gran regalo. A mí me ha costado trece años y cuatro meses desenvolverlo. Quizá con otros trece años más podré mirarme al espejo de los ascensores, y creérmelo.

viernes, julio 11, 2008

La obligada extorsión de los dados

Si los silencios llegan hay que permanecer fieles al ritual y añadir pocos detalles. Leo a Joyce en la bañera. Me encanta el fuego cruzado. Adoro a mis enemigos. Soy hermética porque todo me resulta edificio efímero. Y os dejo con una cita.

“Que no seas capaz, como me dices, de escribir sobre cualquier tema es un buen indicio, no un motivo de desaliento. No creas en los que escriben sobre cualquier cosa. Las obsesiones tienen sus raíces muy profundas, y cuanto más profundas menos numerosas son. Y la más profunda de todas es quizá la más oscura pero la también la única y todopoderosa raíz de las demás, la que reaparece a lo largo de todas las obras de un creador verdadero: porque no te estoy hablando de los fabricantes de historias, de los fecundos fabricantes de teleteatros o de best-sellers a medida, esas prostitutas del arte. Ellos sí pueden elegir el tema. Cuando se escribe en serio, es al revés: es el tema el que lo elige a uno. Y no debes escribir una sola línea que no sea sobre la obsesión que te acosa, que te persigue desde las más oscuras regiones, a veces durante años. Y no te preocupes por lo que te puedan decir los astutos, los que se pasan de inteligentes: que siempre escribes sobre lo mismo. ¡Claro que sí! Es lo que hicieron Van Gogh y Kafka y todos los que deben importar, los severos (pero cariñosos) padres que te cuidan el alma.” (Sábato)

miércoles, julio 09, 2008

Géminis


Los oráculos hacen todo lo posible para que se cumplan sus caprichos.
- Uno de vosotros no es inmortal. -Les dijo a los gemelos.
Su voz es melosa en el oído de Pólux, sus proposiciones tentadoras. Pólux se inquieta, se levanta a medianoche, sin hacer ruido abre las puertas de la habitación contigua y palpa el cuerpo tembloroso sobre la cama, las manos que se aferran al vaso derramado.
-¿Qué sientes, Cástor, es verdad lo que dijo el oráculo?
Pero Cástor ya no es capaz de responder a su hermano.

martes, julio 08, 2008

Ínfulas

El cine nos tiene muy mal acostumbrados, con todas esas maravillosas visitas de ultratumba y esos abrazos figurados a fantasmas blancos y limpios que sonríen y se marchan después de cuidarnos.
Qué sorpresa nos vamos a llevar cuando nos sintamos dentro de una caja y no podamos abrir los ojos.

jueves, julio 03, 2008

Guerra y posguerra

Hay peces que tienen la sangre blanca.
¿Existe algo más sórdido que eso?
La sangre blanca, piénsalo. Como Odette convertida en cisne, como los soldados de los príncipes del Ártico que regresan exhaustos de trincheras de nieve meditando si dentro de unos años volverán a reencontrarse con los supervivientes, y si no habrá sido sólo absurda vanidad manchar de rojo el hielo por orden de adolescentes.
Puede que yo diera las órdenes de las que ahora me arrepiento. En los años de guerra hice de piedras mi corona; mi manto, de barro y humo, pero no he llegado a nada y ni siquiera encuentro ahora quien sostenga el borde congelado de mi sombra.
- Qué solos estamos, reina.
Es lo que susurra mi cortesana antes de rendirse a la misericordia del sueño; y a mí no me queda más remedio en estos momentos que asentir silenciosa, cerrar la puerta de la habitación y dejarla descansar sobre mi cama.