
Que el viento se lleve mi hartazgo en briznas de hierba como las levantadas por el chamán cuando inicia su danza histérica. Que arrastre cualquier tentación de flaqueza en espera de quemar vivas a las víctimas, que debería ser el justo final de todas ellas, las que no saben permanecer en silencio, las que sienten la obligación de hacernos partícipes, una y otra vez, de sus desgracias tragicómicas, como si nos importaran, como si quienes callamos y nos limitamos a danzar doblándonos sin rompernos no tuviéramos lágrimas dignas ni palabras que supieran hacer frente al silencio, siempre más honrado, más real, que cualquier llanto. Como si quienes callamos nos convirtiéramos en verdugos instantáneos de la conmiseración que siempre buscan los débiles.
Que el viento se lleve mi odio y mi clemencia. Al esquivo hermano de ambos, discernimiento, pido la gracia de conservarlo.


9 comentarios:
Es lo primero que te enseñan en primeros auxilios: no el que más grita es el que está más grave.
Tu comienzo me ha recordado al poema de verano azul (hecha por cierto por el propio chanquete-antonio):
Que ni el viento la toque, ni mirarla…
Mujer, mi varadero, ni cantarla…
Porque amarga es mi voz, más yo la canto…
Que ni el viento la toque porque tiene
pena de muerte el viento si la toca.
Y sí, lo sé, lo sé, ya sé que por poner esta poesía alguien me tachará de machista, pero bueno, me la suda. Creo que es una cuestión de forma y no de fondo. A mí me gusta: es tan inocente, tan de quinceañero, tan real...
Querida, no nos engañes. Eres feliz como una perdiz. xDDD Aunque no venda.
besos
Pero rubia admítelo, si en el fondo te encanta regodearte en el malditismo ;)
guau
¿Quieres que sople?
Pasándolo a un lenguaje llano, también he sentido deseos furiosos cuando he preguntado a alguien qué tal le iba y me lo ha contado. (Otras veces, curioso impenitente, voyeur y oidor sin remisión, intento provocar yo mismo los derrames).
Pero ¿cómo pretendes conservar el discernimiento si pierdes el odio furioso y el amor (en tu caso altivo, disfrazado de clemencia), si su única razón de ser es permitir que nos movamos entre esas dos pasiones?
El viento no hace favores: el discernimiento es ante todo biombo.
Echo de menos tus escritos, y a ti, que te pierdes como lágrimas en la lluvia.
Las últimas cuatro palabras las he robado, como los de Sé lo que hicisteis videos a telecinco.
Besos
me alegro que el viento me trajera de nuevo aquí.
besos.
Publicar un comentario en la entrada