lunes, octubre 19, 2009

Los viajes de octubre

De las idas y venidas de la reina blanca por el tablero se extrapola su profundo aburrimiento. Con elegancia inédita se pone de nuevo los guantes, observa las fichas caídas y reconoce que a veces “la mayoría” sólo significa que todos los tontos están del mismo lado. Qué maravilloso es, piensa, preferir una mentira brillante antes que cien verdades grises. Lo que más me gusta de ella es que le falta convicción en todo. Eso, y su sofisticada persistencia, la misma que hace que si nos separamos sea sólo para volver a encontrarnos.

viernes, octubre 09, 2009

Almost blue

Crecí escuchando copla, ópera y jazz, en ese orden temporal matutino-vespertino, lo que me ha llevado a adorar los tres estilos sin ser para nada una experta en ninguno. Cada vez que se sentaba a leer en el salón yo sabía que estaba triste porque se quedaba durante mucho rato con la mirada fija en la misma página. Contaba cuánto aguantaba sin pasarla, cuánto aguantaba yo sin decirle nada, y como la cuenta se hacía demasiado insoportable terminaba levantándome y marchándome del salón. Al volver, él había dejado el libro a un lado y yo daba las buenas noches; así declaraba su rendición, y yo la mía.
Estoy irritada e irritable, y cada vez que estoy irritada pienso en rendiciones. Para calmarme, en raras ocasiones funciona lo de ponerme a escuchar jazz en días nublados, pero así es como poco a poco me he vuelto una experta en discos antiguos.